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Mostrando las entradas etiquetadas como Poesía

Prólogo al poemario titulado Mutandis

Independiente del merecimiento, al trabajar el verso he entrevisto posibilidades de cierto calado. Por ejemplo, al colocar hoguera en un contexto sintáctico alieno, el vocablo adquiere valor verbal sin perder sustantividad. Curioso que, según la colocación, se produzcan bellísimas disemias. Si la poesía es brevedad y concisión, conseguir que los términos, por su posición sintáctica adquieran no sólo un sentido insólito sino varios a la vez es un reconfortante hallazgo. Visualmente, las palabras ocupan su lugar en la página, pero desde ellas estallan múltiples sentidos a escoger o releer, vislumbrados en la costumbre de la lengua. Por eso, si la persona no es archilector/a, el significado polivalente ha de escapársele. Posiblemente, el defecto que ayer me achacara sobre la forma final del verso proliferando en rima asonante, sea indispensable para poder elaborar la ruptura sintáctica Es como una coda cuya misión es ac...

Esta que invive...

Esta que invive sobre sí Alerta lo que toca en habla La experiencia de la cosa altera Almas sopla por la boca Ahíta de nana lucha insomne va de lúgubre y se dobla En roca de camino balbuciente Elige las notas en coartada La canción de enfrente, el rezo Loco se desborda en insondable Hacia dentro corta y lame Herida la apariencia ensimismada Al sólido líquido llegan mansas letras Discurso inagotable, son fehaciente Que en cuerda baila estratagema imantada suelta, forzada la espiral El habla que te alerta y toca La cosa que experiencias sopla Escapa el alma por la boca Invívete, inmora, invén

Su contraparte...

Su contraparte oblicua insiste en ser mirada por existir aúlla Urgencia detenida, lucha golpeante ansia roja por venas transparentes. Los astros fuerzan sonrisas dibujadas planeadas para detener la lágrima. Todo lo que asusta también teme La diluida parla ignora y se emborracha. Ulula el viento sobre piel helada quema el rayo atravesando capas Eso es carne incrustada en la ventana Pasan los viandantes, pasan caras.

Huella borrada...

Huella borrada que remolino devora sobrenadas la espuma por río de teorías y reapareces como red en nueva tesitura cual potente creadora de instantes como si. Si exploradora alrededor pudieras ahuecar el eje circulante en torno funámbula irías atrapando el sísentido hasta caer desnuda en tu estupor mejor. Pero dolor punza en el trazo mudo estancado resto del grito eres anuncia en ti esponja roja gimiendo sola un destino entero tiembla en su ahora.

Las bestias saben...

Las bestias saben dónde está la carroña. Usan de carnes que fueron dolorosas y del recuerdo nutricio para eones. Saborean todo lo que fue arrebatado. Identidad aquietada en putrefacta espera, ya no importan los mordiscos ni los besos. El gusano lo podrido devora lentamente, no percibe atuendos, ni la fama de los nombres, indiferente al anónimo detritus, no babea queja. Rebatir el pasado de reseca ignorancia Sepultar cualquier entretenimiento, mientras mi mano blanquecina disemina sus residuos.

Gime un punto...

Gime un punto, un punto en pozo. Llega reptando, a golpe de suspiros. Infinitesimal voz, parece mía. Balbuceo que soy. Me cuento. Enterrada avanzo, aspiro la luz ¿Los avisos? de cemento Peso dispuesto en capas, busca sentidos. Polvo acumulado bajo éxitos. Soy eso. Oxidada, entre mis plumas yertas, entretejida historia, trocada amnesia. Afilado pasa ese bumerán. Recuento. Culpa fue del otro ¿yo? Destripada.

Mutandis

Dioscórides ansiaba su Tractatus ante tímida esperanza cruel taxonomía Que miente el inescrutable proceso de la flora cuando el locus amoenus ofrenda días Alada por la brisa del muestrario Spleen se da a bucólica incisión Dialogando viento entre mil hojas Un pino pudo ser en moroso verdiazul A cada imagen se fundía otro desvelo Aquellas ramas pendían de los ojos bolas ingrávidas en plata y oro eco de prosas natividades y comercios Ascendente el paso, orillado el musgo Natura hizo escaparate en postal multicolor Con urbanita culpa la mirada entrega a lista encina su alcornoque recio El cielo turner a manto hierba Orienta guía inefable y su boquiabierta Cual sincero envite de planeta alieno salva la mirada de balbuciente lengua Una palabra encelada se balancea rebelde anda a su anegado brote Que cualquier surco hubiera remontado Si entretenida acabara de libar su urgente savia